Estilo Gótico-Mudéjar · s.XV–XVI

Arquitectura
del templo

La gran nave gótico-mudéjar del arrabal de El Perchel

El estilo gótico-mudéjar
en su máxima expresión

3
Naves interiores
Mayor iglesia del centro
530
Años de fábrica

La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán se encuadra magistralmente dentro del estilo gótico-mudéjar, la corriente estética sincrética que monopolizó la arquitectura religiosa en los territorios del antiguo Reino de Granada durante el primer siglo posterior a la Reconquista. Este sincretismo funde la estructura espacial y los elementos formales del gótico tardío castellano con las técnicas decorativas y los materiales de la tradición nazarí y mudéjar.

El diseño espacial responde a una vocación de masividad y predicación, característica de los templos conventuales dominicos: grandes volúmenes capaces de albergar multitudes para los sermones y actos litúrgicos. Esta funcionalidad determinó directamente la morfología de las tres naves y la altura de sus arcos.

Planta de tres naves · Arcos de medio punto
Planta de tres naves · Arcos de medio punto
Interior · Planta basilical

Las tres naves
y las arcadas

El interior se despliega majestuosamente en una planta dividida en tres formidables naves de gran anchura. Las naves laterales ejercen de contrarresto estructural a los empujes de la nave central, trasladando las fuerzas a los contrafuertes exteriores sin la necesidad de arbotantes.

Las naves quedan separadas y rítmicamente articuladas mediante imponentes arcadas soportadas por arcos de medio punto, que otorgan al recinto una permeabilidad visual idónea para congregar a grandes multitudes de fieles. Esta elección formal, herencia del clasicismo románico-renacentista adaptado al gusto mudéjar, produce una sensación de amplitud y luz muy diferente a las iglesias góticas puras.

  • Nave central de mayor altura y anchura
  • Dos naves laterales como contrarresto estructural
  • Arcadas de arcos de medio punto sobre pilares
  • Disposición idónea para la predicación dominica
  • Tradición constructiva del gótico andaluz de Reconquista
Cubiertas · Pintura al temple

Las bóvedas
y los frescos

Las bóvedas superiores y los paramentos han sido objeto de múltiples refacciones a lo largo de las centurias. De especial interés resulta el estrato pictórico que recubre las cubiertas. Las bóvedas están profusamente decoradas con frescos realizados mediante la técnica de pintura al temple.

Estas policromías, si bien son de ejecución posterior a la fábrica medieval original, dotan al techo de un cromatismo teológico singular que complementa la austeridad de la sillería de las naves. La recuperación y restauración de estos estratos pictóricos es uno de los objetivos prioritarios del proyecto de rehabilitación integral previsto para 2025–2026.

El proyecto de rehabilitación integral contempla la consolidación y restauración de los frescos murales que hoy languidecen tras el humo acumulado de siglos de cirios y velas devocionales.

Bóvedas con frescos al temple
Bóvedas con frescos al temple
Camarín del Cristo de la Buena Muerte
Exterior · Elemento icónico

El camarín del
Cristo de la Buena Muerte

En el ámbito exterior, el templo dialoga directamente con la ciudad mediante un elemento arquitectónico de superlativa carga icónica: el camarín del Cristo de la Buena Muerte. Este cuerpo saliente, adosado a la estructura principal y asomado hacia la vertiente del río Guadalmedina, trasciende su función original.

De habitáculo de veneración íntima, el camarín se ha convertido en un ábside escenográfico de proporciones monumentales que domina la perspectiva visual de la margen occidental del río y se yergue como el telón de fondo indisoluble de las manifestaciones cívico-militares de la Semana Santa malagueña.

Cada Jueves Santo, cuando la Legión Española acompaña la procesión del Cristo de la Buena Muerte, el camarín se convierte en el marco arquitectónico inseparable de uno de los rituales más emocionantes de la Semana Mayor española.

Patologías constructivas
y el proyecto de restauración

La exposición crónica a las capilaridades hídricas emanadas de las corrientes subterráneas del Guadalmedina, combinada con el implacable desgaste meteórico, ha sumido al templo en un estado de necesidad extrema de intervención preventiva y correctora:

Cornisas invadidas

Vegetación arbustiva y herbácea enraizada directamente sobre el mortero histórico.

Canalones colapsados

Conducciones rotas que propician el barrido irregular del agua sobre los muros históricos.

Fachada deteriorada

Extensas costras de humedad, desconchones y pérdida de material en la fachada principal.

Fisuras en bóvedas

El asentamiento diferencial sobre la llanura aluvial genera tensiones en las estructuras abovedadas.

El acuerdo histórico del 13 de abril de 2026 entre la Diócesis y la Fundación Unicaja garantiza la rehabilitación integral: atado de bóvedas, cosido de fisuras, impermeabilización de cubiertas con láminas transpirables, consolidación química de sillería y restauración de los estratos pictóricos murales.


Ver el proyecto de rehabilitación